Me desperté cuando los escasos rayos de sol entraron a mi celda y comenzaron a iluminarla, ya habían pasado dos días desde que me encerraron aquí y no había comido nada desde entonces, estaba muy cansada.
No había venido nadie a darme el veredicto de que me ocurriría, cosa que me sorprendió mucho, no creí que se pudieran tardar tanto en decidir cuando me matarían. Escuche una pisadas que se dirigían hacia mi celda, supe que ahí venia mi veredicto.
Me sorprendió ver al mismo chico que estaba con Gregor la noche en que nuestro plan salió terriblemente mal; se veía joven y era muy guapo, me miro a los ojos solo por un segundo antes de desviar la mirada.
—Vine a asegurarme de que siguieras viva, después de todo estoy seguro de que no as comido en dos días.
—Que sentido tiene ver si sigo viva si de todas formas dentro de poco me van a matar—la respondí con voz fría
—Eso todavía no es seguro, tú podrías sernos muy útil en un futuro cercano—dijo con un tono muy casual.
—Como si yo fuera a ayudarlos, prefiero que me maten antes de ayudarlos con cualquier plan que tengan.
—No tienes por que estar de acuerdo—Tarde un momento en entender a que se refería, esto comprobaba por completo lo que mas nos temíamos—Necesitaremos alguien para saber si de verdad funciona.
Ahora la oportunidad de morir sonaba mucho mas provocadora que el ser esclavizada por un vampiro como una muñeca sin voluntad. Tenia que hacer algo pero no sabia que…
—Siempre me he preguntado por que llevan ese medallón en el cuello y que es lo que dicen esas raras mascas que tiene—Dijo, rompiendo el hilo de mis pensamientos.
—No todas las brujas llevan este medallón, solo las del clan Shaguel. Existen cuatro clanes principales que según la leyenda cada una desciende de las cuatro primeras brujas que eran hermanas y cada una tenia una joya que la representaba, Shaguel que es de la que mi clan desciende, su joya era el zafiro y por eso mi medallón tiene uno.—Dije mientras sujetaba mi medallón con la mano.
Me sorprendió cuando abrió la reja de mi celda y entro para sentarse a mi lado, esto era lo mas extraño que un vampiro podía hacer. ¿Que es lo que se traía entre manos?
—Mi nombre es Richard, ¿Cuál es el tuyo?—me pregunto cuando se sentó.
—¿Por qué estas aquí?—le pregunte ignorando por completo su pregunta.
—No me desvíes el tema, y cálmate un poco que no es mi intención hacerte daño.—Dijo mientras recostaba su cabeza contra la pared. Este tipo si que era extraño, estaba segura que algo se traía entre manos, pero con un poco de suerte lograría engañarlo para salir de aquí.
—Me llamo Elizabeth, y repito mi pregunta ¿Por qué estas aquí?—Tenia que descubrir que es lo que quería, tal ves Gregor lo había mandado aquí para que rebelara algo de información de donde se encontraba mis compañeras.
—Solo quería hablar contigo, me pareció muy raro lo que hiciste cuando te capturamos; pudiste haber huido pero te quedaste y le salvaste el pellejo a esa rubia y no te dio tiempo de escapar, a mi me pareció que fue muy tonto.
—Cualquiera hubiera hecho lo mismo—me limite a contestarle.
—Sabes que no es cierto, he visto muchas veces esta situación y la mayoría de las veces dejan a los otros atrás, lo que tu has hecho solo lo he visto dos veces antes—Su tono era pensativo.
—Para dejar a una compañera atrás es necesario no tener conciencia, es parte de las reglas de una gran bruja, “no dejar a una compañera atrás cuando es posible salvarla”—Cité una de las frases que mas nos repetían en el internado durante los ejercicios de supervivencia.
—Si tu lo dices, pero yo sigo pensando que fue tonto que la ayudaras, si yo hubiera estado en tu lugar hubiera huido.
—Ha de ser porque no tienes valores morales—le respondí con la voz mas fría que pude.
—Estas demasiado a la defensiva, cálmate un poco.
—Es difícil estar de buen humor cuando te tienen prisionera en un calabozo y no has comido en dos días.
—Cierto—dijo—Te traeré algo de comida y luego hablaremos cuando estés un poco mas calmada.
—Y que te hace creer que yo deseo hablar contigo, podría solo comer he ignorarte.
—Por que yo soy el único en este castillo que te puede salvar la vida—Dijo con un tono frio y luego se marcho cerrando antes la reja de mi celda.
No entendí que es lo que el quería decir con eso, no había razón alguna por la cual el quisiera salvarme la vida; no sabia por que pero algo en mi interior me decía que mientras estuviera aquí podría confiara en él. Ahora sí que había caído bajo, necesitar la ayuda de un vampiro para salvarte el pellejo era lo más patético que te podía ocurrir.
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