jueves, 8 de julio de 2010

Cap. 3 “UNA BIENVENIDA POCO ESPERADA”

El autobús se detuvo al frente del instituto me pare para bajarme y una ola de estudiantes, o mejor dicho: animales salvajes me llevo por el camino y me caí de cara contra el piso, Clarisa me ayudo a pararme
—Debes tener cuidado, te recomiendo que esperes a que todos salgan para que no te pase esto en el futuro.

Me limpie las rodillas que se me ensuciaron un poco y nos dirigimos al instituto, todavía no sonaba la campana así que Clarisa me acompaño asta la oficina donde nos dieron los cronogramas de clase, nos había tocado juntas en Geometría, Ingles y Laboratorio.

Las clase se me hicieron muy largas, a primera hora el discurso de la directora dándole la bienvenida a todos los nuevos alumnos y después la clase de Español donde la maestra insistió que todos nos presentáramos, cuando fue mi turno lo único que pude hacer fue mentir.

—Mi nombre es Elizabeth Pierson, y me acabo de mudar desde Ontario— fue corto, y parte cierto, porque si me acababa de mudar.

—Coméntanos un poco de tus intereses, como han hecho los demás, no seas tan reservada— Y ahora que quería que le dijera, no se me ocurría nada, tarde un poco en pensar algo simple de poca relevancia.

—Bueno, se tocar la guitarra y el piano y me gusta componer música.

Esta vez no pidió nada más y continuaron las presentaciones, las clases pasaron y por fin era la hora del almuerzo, un poco de descanso no me haría mal.

Me encontré con Clarisa en la cafetería y me invito a que me sentara con ella para presentarme a sus amigos.

—Deja que te los presente, te caerán muy bien. Chicos esta es Elizabeth, Elizabeth ellos son Dylan, Susana y los mellizos: Albert y Amber

— ¿Porque siempre nos presentas así? Somos dos individuos completamente diferentes, no una sola persona. Y a no sé como decirte que no lo hagas—Dijo la chica con una cara molesta.

—Está bien, como quieras, no te alteres tanto—Se disculpo Clarisa.

Me pareció una escena muy divertida, me reí por lo bajo y luego me senté al lado de Clarisa y Dylan.

Todos parecían chicos muy simpáticos, era un circulo de personas en el que uno podía estar sintiéndose feliz, y parecían no tener problemas con nadie. Pero el que se hacia llamar Dylan me miraba de una manera un poco extraña, como analizándome…

De repente sentí un aura muy fuerte y con un aire superior que me llamo mucho la atención, me gire y pude ver a cuatro chicas que entraban a la cafetería me fije un poco mejor en ella y me di cuenta que todas cargaban un medallón hexagonal de plata con un zafiro en el medio y una cadena del oro.Instintivamente me lleve la mano a mi propio medallón que tenia bajo la sudadera

—Son el grupo de Divas, se creen las reinas del instituto, pero en realidad no son más que unas engreídas— Me dijo Susana fijándose en la manera en que miraba a esas chicas que ya se habían sentado en su mesa.

En ese momento mis ojos se cruzaron con los de la chica rubia que parecía ser la líder del grupo y pude notar que eran color plata.

Sin darme cuenta todas me estaban mirando, entonces recordé algo que me dijo mi maestra hace mucho tiempo “Las brujas podemos parecer solitarias, pero nunca estamos solas”.En ese momento lo entendí todo: Esas chicas eran brujas al igual que yo.

Termino la hora del almuerzo y me tocaba clase de cálculo, al entrar al salón me senté al lado de una de las chicas que había visto en el comedor, tenia el cabello negro y era de estatura media tal vez un poco mas pequeña que yo, me sonrió cuando me senté a su lado y luego volteo el rostro al lado contrario.

Por alguna razón sentí el deseo de ver mi mano derecha y cuando lo hice en esta apareció una llama y tras esa una hoja de papel, era igual q cuando quemas el papel y dejas que se consuma por el fuego desde las bordes pero al revés.
En la hoja decía: En el claro del bosque de donde salga el humo de una hoguera a las 9:00. Te esperamos, no faltes.
En cuando termine de leerlo el papel se convirtió en cenizas.

Las clases continuaron como si nada y al terminar Dylan se ofreció a llevarme a casa, pero me negué por que no quería dejar sola a Clarisa así que decidió llevarnos a las dos.

Llegue a casa y prepare la cena para esta noche ya que no tenia nada mejor que hacer, cuando ya estaba casi lista escuche como se habría la puerta de la casa y mi padre me saludo.
-Hola cariño, ¿como te fue hoy en la escuela?—Me dijo papa mientras se quitaba los zapatos y el abrigo-
—Muy bien papa… no fue un día tan agitado como creí. —Le respondí con una sonrisa.
Cenamos en silencio y después subí a mi cuarto ya casi eran las 9 y tenia que apurarme, me coloque mi bata de bruja que tenia un encantamiento especial que le permitía cambiar de forma según como yo lo hiciera (las brujas teníamos la cualidad de transformarnos a voluntad en cualquier cosa, desde un halcón hasta una gota de agua, dependiendo de que tan expertas fuéramos) después cree una ilusión que parecer que estaba dormida en mi cama y me trasforme en un Búho blanco.
Salí por mi ventana lista para reunirme con las otras brujas que me esperaban en un claro del bosque.

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