martes, 27 de julio de 2010

Cap.6 “SUCEDERA LO QUE ME DEPARE EL DESTINO…”

Llegamos a las puertas del castillo del de los vampiros, se podía sentir la tensión en el aire, todas estábamos muy nerviosas mientras esperábamos en los alrededores de el castillo que los guardias se fueran de casería; por fin llego el momento cuando vimos que se alejaban de este.

Al recitar el hechizo que nos había enseñado a usar Melanie fue como si nos separáramos del mundo.

Tomamos la forma de un ratón y comenzamos a correr asta las paredes del castillo y atravesamos las grietas de la muralla para entrar. Fue muy sencillo, tal ves demasiado, pero no me puse a pensar en eso porque las demás se podían poner nerviosas.

El pasillo principal del castillo era muy bello y grande, lo mas seguro era que Gregor se encontraria en la habitación mas grande al final del este. Los vampiros tendían a ser muy teatrales.

Tomamos nuestras formas humanas y corrimos con velocidad hasta la gran puerta de madera que se encontraba al finas del pasillo, nos detuvimos al frente de ella y un fuerte viento la abrió, supuse que debía haber sido Melanie que es la que conoce mas de hechizos.

Eso no fue una buena idea, podrían quedar todavía muchos vampiros dentro del lugar y que la puerta se abriera así, nos podría delatar; lo malo de este hechizo es que no nos podíamos hablar entre nosotras, solo sentíamos nuestras presencias.

En la enorme habitación vi a un hombre viejo con cabello canoso y unas arrugas en el rostro, que hablaba con un muchacho joven de cabello castaño claro casi igual al mío; el corazón se me detuvo cuando el anciano giro hacia donde estábamos nosotras.

—Parece que tenemos visitas, las estábamos esperando—Dijo el anciano Gregor y luego vimos como sacaba una piedra de su bolsillo, una gema de Kion la mas peligrosa que existía, capas de robarle los poderes a una bruja y dejarla indefensa.

Comencé a sentir como al mirar la gema mis poderes eran drenados. El hechizo que nos mantenía invisibles se desvaneció y quedamos completamente expuestas ante el enemigo.

Vi el rostro de mis compañeras como un reflejo del mío, cansadas y débiles, pero mas allá de eso vi una extraña determinación en los ojos de Carmen, ¿Qué es lo que planeaba hacer?; no me había dodo cuenta de que todas estábamos en el suelo asta que ella se paro y lanzo un hechizo contra Gregor y la gema que el cargaba lo absorbió, estallando en miles de pedazos, y en ese momento sentí como mis fuerzas regresaban automáticamente.

—¡HUYAMOS RAPIDO!—grito Sacha a todo pulmón, tomo la forma de un búho y voló alto para escapar por una de las ventanas del castillo. Melanie y Carmen la siguieron sin vacilar; pero Cloe no esta de acuerdo

—No me iré de aquí sin hacer lo que vinimos ha hacer—Dijo antes de arrojarse contra Gregor que estaba confundido todavía por la explosión de la gema en su mano; Cloe lo podría haberlo decapitado de un golpe, si no hubiera sido por uno de los guardias de Gregor que la atrapo y por lo brazos y la inmovilizó por completo. Levanto su cuello con una mano y vi lo que se proponía hacer. Tuve que pensar rápido en ese momento, podía escapar pero dejaría atrás a Cloe, y yo no podía hacer algo así, sabia que esto lo lamentaría luego, pero lamentaría mas abandonar a una amiga.

Me moví con agilidad y de un solo movimiento decapite al vampiro que tenia a Cloe antes de que le hincara los dientes en el cuello, ella me miro con cara de desconcierto.

—¡HULLE DE AQUI!—le grite con todas mis fuerzas.

Ella se convirtió en un enorme ave rapaz y salió volando por la ventana. La había salvado pero ahora yo estaba perdida. Tres guardias me golpearon y mi espada salió volando.

Me tomaron los brazos y me agacharon la cabeza ante Gregor, que ya se había repuesto al sobresalto.

—Que criatura tan ingenua, creiste que me podrías matar; llévenla al calabozo y luego veré que ago con ella.—Dijo y luego se volteo hacia el muchacho, quien me miraba con una extraña expresión en el rostro.

Sabia que resistirme no tenia sentido así que deje que el carcelero me guiara por los pasillos, bajando una escaleras hasta llegar al calabozo. Mi carcelero abrió una de las rejas y me empujó dentro, serrando esta de tras de mi.

—No tendría sentido el intentar escapar, estas rejas tienen incrustadas piedras de kion, y mientras te encuentres aquí, no podrás usar tu magia.—Fue todo lo que me dijo antes de salir de mi vista.

Podía sentir la presencia de esta joya en mi celda, no era suficiente como para debilitarme por completo, pero si lo suficiente como para no dejarme usar magia.

Recosté la cabeza contra la pared mohosa de mi celda. Estaba segura que dentro de poco me convertiría en el aperitivo del rey o de su guardia.

—Que ocurra lo que el destino me depare—Dije en vos alta mientras observaba el pequeño rayo de luz de luna que entraba a mi calabozo.

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